La invitación

«Quien me contempla, me consuela».
(Jesús a la Beata María Pierina de Michelli).

Consolar a Dios... ¿No es una osadía?

Hace algunos años descubrí estas palabras.
Recordé a San Francisco Marto.

Pero Jesús revela que para consolarlo basta con contemplar su Santo Rostro.

Detenernos.
Hacer una pausa.
Demorarnos.
Como otras Verónicas que enjugan su Santa Faz.

Mirarlo.
Dejarnos mirar por Él.

Al contemplar el Santo Rostro de Jesús descubrimos que antes fuimos contemplados por Él. Fuimos amados hasta el extremo. 

Dios habló primero.
Dios invita primero.
Dios no se impone.
Dios llama y espera.
Dios se deja olvidar...
y vuelve a llamar.

Así comenzó La Santa Faz.
Nació del descubrimiento de una invitación. 

La contemplación del Santo Rostro es una respuesta a ese Amor que siempre toma la iniciativa. 

 

«Tarde te amé, Belleza tan antigua y tan nueva»

La Santa Faz nace en 2022 del deseo de acercar a todos los rincones esa Belleza de la que hablaba san Agustín. No una belleza pasajera o puramente estética, sino la Belleza que tiene su fuente en Dios y que puede disponer el corazón para el encuentro con Él.

Durante mucho tiempo busqué objetos para acompañar mi vida de oración y, muchas veces, me costaba encontrar piezas que unieran profundidad espiritual, belleza y cuidado artístico. Poco a poco comprendí que esa búsqueda podía transformarse en un servicio para otros.

Si al llegar hasta aquí alguien recuerda —o descubre por primera vez— esta invitación, La Santa Faz habrá cumplido su misión.