Artículos

Yo soy el Pan de Vida

«El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo» (Jn 6, 33) Como primer signo de amor, Jesús nos ha dado su carne como...

Yo soy el Pan de Vida

«El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo» (Jn 6, 33) Como primer signo de amor, Jesús nos ha dado su carne como...

Con su martirio se convirtieron en hermanos

Con su martirio se convirtieron en hermanos

«Tú eres Cristo, el hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). «Yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente. He librado bien mi...

Con su martirio se convirtieron en hermanos

«Tú eres Cristo, el hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). «Yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente. He librado bien mi...

El amor vence siempre

El amor vence siempre

«¡Buscad a Cristo! ¡Mirad a Cristo! ¡Vivid en Cristo! Este es mi mensaje: Que Jesús sea “la piedra angular” (cf. Ef 2, 20), de vuestras vidas y de la nueva...

El amor vence siempre

«¡Buscad a Cristo! ¡Mirad a Cristo! ¡Vivid en Cristo! Este es mi mensaje: Que Jesús sea “la piedra angular” (cf. Ef 2, 20), de vuestras vidas y de la nueva...

Pascua hoy

Pascua hoy

Desde ahora todo está lleno de luz,el cielo, la tierra e incluso el infierno. El Espíritu Santo vivifica el cuerpo del Crucificado, que se convierte en el cuerpo eucarístico de...

Pascua hoy

Desde ahora todo está lleno de luz,el cielo, la tierra e incluso el infierno. El Espíritu Santo vivifica el cuerpo del Crucificado, que se convierte en el cuerpo eucarístico de...

Ausencia de Dios

Ausencia de Dios

Sábado Santo: día de la sepultura de Dios. ¿No es acaso, de forma impresionante, nuestro día? ¿No comienza nuestro siglo a ser un gran Sábado Santo, día de la ausencia...

Ausencia de Dios

Sábado Santo: día de la sepultura de Dios. ¿No es acaso, de forma impresionante, nuestro día? ¿No comienza nuestro siglo a ser un gran Sábado Santo, día de la ausencia...

El Salvador nos conocía a todos por los nombres y apellidos

El Salvador nos conocía a todos por los nombres...

Ah, ¡Teótimo, Teótimo! El Salvador nos conocía a todos por los nombres y apellidos, pero, sobre todo, pensó en nosotros con un amor particular cuando ofreció sus lágrimas, sus oraciones,...

El Salvador nos conocía a todos por los nombres...

Ah, ¡Teótimo, Teótimo! El Salvador nos conocía a todos por los nombres y apellidos, pero, sobre todo, pensó en nosotros con un amor particular cuando ofreció sus lágrimas, sus oraciones,...